Archives

Category Archive for: 'Riflessioni'
EN LAS PEQUEÑAS COSAS…

“Sobre la tumba de nuestros difuntos coloquemos juntas un sufragio con la promesa efectiva de mejorar, buscando la máxima perfección incluso en las pequeñas cosas. Cuando cada una de nosotras sea perfecta o santa, el Instituto será santo, para conseguirlo es necesario ser inexorables jueces de nosotras mismas; con inmensa caridad hacia las demás”
(M. Serafina, Cir.25)
 

ALMA MISIONERA

“Desde hace mucho tiempo, consagré cuerpo y alma por las Misiones extranjeras, con preferencia a los lugares màs abandonados y peligrosos”
(M. Serafina, lett.153)
 

Llevo los Misterios

“Jesucristo que quiso nacer en un establo, morar en una tienda, morir en un duro leño de Cruz, para instituir los Misterios quiso un Cenáculo grande, bello, adornado y se entregó a sí mismo en aquella noche en que uno lo traicionó y otro lo negó… y todos lo abandonaron… ¡oh! Si Pedro hubiera recordado que había recibido a Jesús en su corazón, no lo habría negado: esta es la preparación, el fruto de la Ss. Comunión: RECUERDA A LO LARGO DE LA JORNADA QUE HAS RECIBIDO LOS MISTERIOS. LLEVO LOS MISTERIOS”.

(Circ. n. 4 del 8 de junio 1898)

Hora Santa distintivo y signo

 “La hora santa es el homenaje que nosotras Religiosas del Ssmo. Sacramento tributamos a nuestro Esposo Celeste encerrado dentro del Sagrario; es como el distintivo de nuestro Instituto […] Oh como en el silencio de la noche se elevan las oraciones y los gemidos del Corazón de Dios… ellos obtienen al mundo la paz, a los afligidos el consuelo, a los pecadores la conversión. Sirven admirablemente para asociar la vida contemplativa a la activa, de modo que esta no sea privada de su dulzura; y que aquella acompañe y perfeccione cada acto de esta”. “Si el distintivo y el signo de nuestro Instituto es la devoción al Ssmo. Sacramento, yo quisiera ver expuesto todos los días a este Dios de amor, tributarle toda la gloria, porque la adoración a los Misterios es para mí una necesidad natural del corazón, es gozar en la tierra las delicias del Paraíso con la única diferencia que aquí lo contemplo bajo las sombras misteriosas, y en el Paraíso en la plenitud de su gloria”. (Guía Práctica cap. 4 – 5)

Vivir en castidad, pobreza y obedienza

“Como Jesucristo se inmola continuamente en los altares y vive en estado de víctima dentro del Tabernáculo, así la Clarisa franciscana se ofrece víctima a su Esposo celeste, y a Él se inmola perpetuamente a sí misma por medio de los votos de Pobreza, Castidad y Obediencia. Con el voto de Pobreza le ofrece cuanto posee o pudiera poseer, de manera que no retenga nada para sí, y como pobre mendicante recibe como caridad de la religión lo que es necesario para vivir. Con el voto de Obediencia le inmola la propia voluntad, esa libertad que es don precioso de Dios, para quien no existe más que la voluntad de su Esposo celestial, en el cual encuentra toda su complacencia. Con el voto de Castidad le consagra su alma, su espíritu, su corazón, su cuerpo y después de tal consagración ella guarda su ser como algo sagrado de Dios, lo que debe conservar y respetar como si no le perteneciera. En una palabra, ¡con los votos se inmola todo lo que tenemos, lo que somos y poseemos! Quien comprende, en la práctica, la esencia de esta consagración puede decir que realmente se inmola a Jesús Eucarístico… ¡Oh Jesús mío! ¡Haz comprender a tus Esposas el valor, la esencia, los beneficios de la verdadera inmolación!”

AGCFM, El secreto de mi santificación, c. IV, 4 – 5

En su voluntad…nuestra consolación

“Debemos ser indiferentes a todo lo que no sea Su amor; debemos vencernos, superar ciertas cosas, a fin que hagamos la voluntad de Dios… debemos repetir a menudo: Tú sólo me bastas, oh mi Dios. Deus meus et omnia. Repetir a menudo: Señor, muéstranos tu voluntad y danos la gracia de cumplirla”. “Conocer la voluntad de Dios y seguirla, ahí está nuestra consolación”. “… Tengo el espíritu deseoso de Dios, pero me parece que Jesús no está contento conmigo… tengo necesidad de rezar… siempre en búsqueda de Jesús… siempre la voluntad de quererlo sólo a Él y de renunciar a todo… lo que no sea Él. Jesús, Jesús… reparar, amar, muéstrame tal cual soy, para que me haga menos indigna de Tí. Reparación, amor…” “Toda la perfección consiste en hacer la Voluntad de Dios y en dejar que Él haga su voluntad en nosotras”